Las aves del océano

Los cuidados de los padres y la defensa del nido. Las crías se defienden por sí solas de los importunos. Los vínculos de la pareja después de la ceremonia nupcial. Los "agujeros-nido" de las aves de las tormentas.


La familia de los Diomedeidos (Diomedeidae) ofrece un punto de partida para ciertas consideraciones de carácter general sobre el comportamiento social y sexual de las aves marinas del orden de los Procelarifor-mes (Procellariiformes).



Cuales son las principales aves del océano



Una vez satisfechas las necesidades de supervivencia a través de las llamadas actividades de mantenimiento, la existencia de un ave marina (pelágica), como por otra parte la de cualquier otro animal, gira en torno a la reproducción. La sociabilidad surge para cubrir estas necesidades, una sociabilidad que se traduce en llevar una vida en comunidad en la que el comportamiento sexual es precisamente su componente más importante.

La formación de la pareja exige ante todo y sobre todo que el individuo busque un compañero y, por banal que pueda parecer esta afirmación, el hecho comporta el abandono de determinados mecanismos y actitudes con los que se protege el individuo durante el período que no dedica a la reproducción, al objeto de establecer la intimidad necesaria entre macho y hembra. Los mecanismos a través de los cuales se mantienen e interrelacionan los comportamientos para preservar la "defensa" individual, modificados a fin de estrechar el vínculo sexual, constituyen aquel complejo fenómeno al que los etólogos ingleses aplican el término inglés intraducibie de "display".


La palabra sirve para indicar todo el conjunto de-actitudes y exhibiciones que componen el cortejo, así como aquellas relaciones entre individuos conectadas de algún modo con el ciclo reproductivo. En las aves marinas, el "display" es recíproco (es decir, son idénticas generalmente las actitudes en el macho que en la hembra), hecho posible gracias a que las especies son monógamas.



Las espectaculares ceremonias colectivas de las aves polígamas (como los combatientes) tienen finalidades muy diferentes. De poder hacerse una comparación antropomorfa, las aves marinas forman matrimonios fieles y estables y, por regla general, ambos cónyuges comparten por igual los deberes relativos a la defensa del nido, incubación y cría de los hijos. Es frecuente que después del acoplamiento y de la apertura de los huevos prosigan las ceremonias nupciales, al objeto de mantener firmes los vínculos que unen a la pareja. El "display" recíproco es, pues, una especie de vínculo emotivo útil para el buen éxito de la reproducción.

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